OPERACIÓN DARK WINTER - DIRECTIVA 51.
Está en todas partes, todo el mundo habla de lo mismo: El COVID-19 que tanto está condicionando nuestras vidas.
La información se aportaba de manera sucesiva en diferentes reuniones, a partir de las cuales se elevaban conclusiones, tomando buena nota de todo ello los supervisores.
1. Se podría poner en riesgo intereses vitales de la seguridad nacional, incluyendo altercados graves, múltiples decesos, desórdenes y violaciones de derechos fundamentales.
2. Existen graves defectos en la cadena de mando, incluyendo la coordinación entre diferentes escalas territoriales de gobierno.
CIENCIA-FICCIÓN
A modo de anécdota, mucho se ha hablado de la previsión nostradámica de la novela «En los ojos de la oscuridad», de Dean Koontz, que en 1981 preveía un arma biológica en forma de virus desarrollada en Wuhan.OPERACIÓN 'INVIERNO OSCURO'.
Más interesante, en mi opinión son los experimentos desarrollados en la Operación Dark Winter, durante 2001. Se trató de una simulación que parte de un brote de viruela, desarrollada por varias agencias estadounidenses, incluyendo al 'Center for Strategic and International Studies', el 'Johns Hopkins Center for Civilian Biodefense Studies', el 'ANSER Institute for Homeland Security', y el 'Oklahoma City National Memorial Institute for the Prevention Terrorism'.PLANTEAMIENTO.
El ejercicio consistía en presentar un escenario de contagio grave y generalizado de viruela a diferentes expertos y responsables en ámbitos varios, desde la administración pública hasta el ejército, pasando por la sanidad y los medios de comunicación. Cada uno aportaría, de manera conjunta, sus deducciones al respecto.UN EJERCICIO MUY ELABORADO.
El ejercicio era muy elaborado, los supervisores iban presentando, de manera creciente y progresiva, información prediseñada acerca del evento y como se iba expandiendo. Los supervisores conocían la realidad del brote, no así los participantes, quienes debían deducir, coordinarse y tomar medidas, a paritr de recortes de periódicos, supuestas noticias en cadenas de televisión, informes técnicos y científicos de situación o partes médicos de hospitales, entre otros.La información se aportaba de manera sucesiva en diferentes reuniones, a partir de las cuales se elevaban conclusiones, tomando buena nota de todo ello los supervisores.
RESULTADO Y CONCLUSIONES.
El resultado fue que, tras 30 días de exposición, la enfermedad se había extendido a 25 estados y había saltado a 15 países en el extranjero.1. Se podría poner en riesgo intereses vitales de la seguridad nacional, incluyendo altercados graves, múltiples decesos, desórdenes y violaciones de derechos fundamentales.
2. Existen graves defectos en la cadena de mando, incluyendo la coordinación entre diferentes escalas territoriales de gobierno.
3. El sistema sanitario del país no está capacitado para dar respuesta a un problema de semejante escala, por lo que amenazaría colapso. No existen vacunas suficientes en el país para frenar la pandemia.
4. La gestión de la información es clave, incluyendo el flujo de la misma, el tipo y la coordinación con los medios de comunicación. Se considera un aspecto crítico para reducir el impacto y consecuencias últimas de la crisis.
5. La liberación de un agente patógeno muy infeccioso presentará graves conflictos éticos, políticos, culturales, operacionales y legales.
PRESENTACIÓN DE LA OPERACIÓN DARK WINTER, DEL CENTRO PARA LA SEGURIDAD SANITARIA DE USA.
LA DIRECTIVA 51.
El 4 de mayo de 2007, George W. Bush sancionaba la Directiva 51, encaminada aplicar medidas de control y supuervisión de la estructura del gobierno federal ante un evento de emergencia catastrófica.
La directiva tiene el objetivo de sostener la cadena de mando del gobierno en caso de un evento de este tipo, bajo la premisa "Enduring Constitutional Government" o"ECG" (asegurando el gobierno constitucional) En caso de que el Presidente declare la Emergencia Nacional, todos los poderes se quedan supeditados al mandato del mismo, con el fin de preservar el marco constitucional.
CONFLICTOS ÉTICOS
Para ello, se considera clave sostener el liderazgo claro y decisivo en una sola dirección, así como asegurar la continuidad del sistema, del gobierno y de las estructuras de la administración pública. Según algunos escépticos, la cuestión es que el Presidente puede declarar unilateralmente el estado de emergencia catastrófica activando estos poderes especiales; en cambio, no se especifica quién y bajo qué circunstancia puede declarar el la derogación de dicho estado de emergencia.
En algún caso, la prensa calificó esta directiva como la transición de facultades asignada a la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (en inglés, las siglas 'FEMA') a burócratas de la Casa Blanca.
PRIMERO, EL CAOS; DESPUÉS, EL SEÑOR DE LA GUERRA.
No cabe duda de que la cuestión levanta suspicacias, sin embargo, ¿qué riesgo supone para la sociedad una ruptura semejante de la cadena de mando?, ¿de la organización de esta densa urdimbre de intercambios y desplazamientos en que vivimos hoy en día? La consecuencia más factible es la del surgimiento de poderes locales erigidos sobre la premisa de la violencia y la superioridad armada.
AFGANISTÁN Y LOS TALIBANES.
A nivel internacional, por ejemplo, podemos recordar el caso de los talibanes en Afganistán, un país regido habitualmente por señores de la guerra, más que por gobiernos 'formales'. Afganistán es un caso paradigmático, en mi opinión. La invasión soviética de la república, iniciada en diciembre de 1979, generó focos de resistencia de sunníes y chiíes, facciones que, en la realidad, no se pueden ni ver. Posteriormente, la situación fue agravada por la intervención de los EEUU en favor de lo muyaidines sunitas, como las políticas de Arabia Saudí en el mismo sentido. Irán, por su parte, en guerra con Irak, sostenía a los rebeldes chiíes, mientras que Pakistán, huyendo de le influencia soviética, también hundió la cuchara en cazo.
Para cuando los soviéticos cedieron, presa de la ingente cantidad de derrotas, fruto de una acción guerrillera incansable de los muyaidines, sumado a la presión internacional, el país se vio sumido en la guerra civil. No existían estructuras de gobierno solventes y, en medio del caos, los poderes locales armados que antaño combatían a los soviéticos, ahora se empeñaban en preservar sus feudos.
El único aglutinante en este marasmo resultó ser, como casi siempre, la religión, en su versión más fundamentalista. En esta versión, la religión no es otra cosa que el método de legitimación, mientras que la fuerza sigue siendo, inevitablemente, la palanca de acción. Aún tenemos en la retina la voladura de los Budas de Bamiyán, Patrimonio de la Humanidad
| Restos de la demolición de uno de los Budas de Bamiyán, a cargo de los talibanes (de UNESCO.org, 2006) |
EN LA FICCIÓN.
Más fácil para nosotros, aquí en occidente, es entender estas realidades cuando nos la relatan, como es el caso de muchas novelas o, recientemente, ficciones como el cómic 'The Walking Dead'. En esta ficción, como en la serie homónima, se representa un paisaje post-apocalíptico en cuyo menú los platos principales son los escasos supervivientes a una plaga de muertos vivientes (muy contagiosa, por cierto). A menudo, más temibles que los 'zombies', resultan las personas. Encastillados, como antaño hicieran nuestros antepasados, las poblaciones sobreviven organizadas en comunidades autónomas a las que sobreviene, a menudo, algún 'mandamás' bien armado y motivado, dispuesto a ejercer su influencia por medio de la violencia más extrema (ver los personajes de 'el Gobernador' y 'Negan')
En el film '28 días después' (Danny Boyle, 2002), vemos a un grupo de soldados británicos que, desesperados por la incomunicación y el aislamiento, provocados por un apocalipsis similar, rompen la cadena de mando oficial y comienzan a actuar como depredadores, solo supeditados a la ley del más fuerte. Su continuación, '28 semanas después' (Juan Carlos Fresnadillo, 2007), retrata de manera descarnada con qué facilidad la toma de decisiones en una crisis semejante nos puede llevar de la civilización a la anarquía absoluta. Particularmente, me encantó 'The Book of Eli', (Albert Huges, 2010) donde otro señor de la guerra, Carnegie, (el inimitable Gary Oldman) se las ve y se las desea para arrebatar una biblia a un viajero de nombre Eli (Denzel Washington); Carnegie está convencido del poder que mana de las palabras escritas en ella, volviendo a la cuestión del fundamentalismo religioso, como adalid de la violencia. Sin duda, Carnegie está convencido de que la religión es el pilar imprescindible para sostener una comunidad de supervivientes que se viene abajo por momentos, fruto de las disensiones y la anarquía, y en la que la fuerza no sirve, a largo plazo, para sostenerla.
Para cerrar esta reflexión, me quedo con un videojuego: 'The Division' (Ubisoft). No he tenido oportunidad de jugarlo, aunque sí he visto sus espectaculares cinemáticas; detrás de The Division está el genio creativo de novelas de espionaje Tom Clancy. Precisamente, el origne se plantea por la vía de un ataque biológico con las consabidas consecuencias, incrementadas y expandidas, del escenario previsto por los expertos de la Operación Invierno Oscuro. Os dejo con el tráiler, espectacular.

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